Esta entrada nada tiene que ver con este hipotético bicho...

Aunque es una película estrenada hace 4 años, “Aviones” (Planes) de la casa Disney es una película que a mi me entretiene bastante, y cómo no, si tenemos un montón de aeroplanos con características antropomorfas en una aventura sencilla pero a mi juicio bien hecha y sin más propósito que entretener. Si quieres iniciar a tus pequeños en el hermoso arte del “aerotrastorno”, este es un muy buen punto de partida.

Aviones no es otra cosa más que una especie de “spin off” de “Cars”, saga creada por los estudios Pixar sobre las aventuras de un coche de carreras con sueños de grandeza que recibe una valiosa lección de humildad y a mi parecer una de las peores películas de dichos estudios en cuanto a historia pero definitivamente uno de los mayores “trancazos” en cuanto a la venta de merchandising.

Aviones cuenta las aventuras de “Dusty”, un humilde avión fumigador decidido a cambiar su destino volviéndose un aeroplano de carreras. Esta producción, al no ser realizada por Pixar estaba condenada a salir directamente al mercado de video doméstico, pero un posterior análisis detectó un interés algo mayor (quizás yo y las 14 millones de veces que vi el trailer influimos en ello XD) y terminó por debutar en salas de cine en donde pasó con más pena que gloria a rado que su secuela si fue exclusiva del mercado doméstico.

Si no tuviste oportunidad de verla, es buen momento para echarle un vistazo, ya que la misma es una carta de amor de Disney a los aeroplanos, recreando con sumo detalle muchas aeronaves reales y haciendo referencias diversas sobre la historia de la aviación. No esperes una gran historia pues está pensada para los más peques de la casa, con quienes recomiendo encarecidamente verla.

Sin embargo, el día de hoy no voy a hacer un análisis de la película, ni a hacer un despiece de la trama, sino a contarte sobre una referencia muy especial en forma de uno de los personajes de la película y que a muchos, incluso en este país les pasó de noche pero que habla del gran trabajo de investigación de Disney respecto a la historia aeronáutica.

En la película, el mejor amigo de Rayo... Dusty es por azares del destino, ni más ni menos que un simpático avión claramente de origen mexicano, El Chupacabra”

El Chupacabra

El buen amigo Chupacabra, claramente hace referencia a los luchadores enmascarados mexicanos, que todavía deleitan a chicos y grandes con sus piruetas y pantomimas de combates, en una versión más “seria” de lo que podemos ver en la WWE (“pressing catch” para los amigos españoles). Además, los colores verde, blanco y rojo y la personalidad calcada de varios galanes de cine mexicano como Mauricio Garcés. Vaya, se necesita realmente poco para reconocer a este personaje como mexicano, además de la historia que cuenta sobre los T-33... algo que da para un artículo diferente porque es mucho más clara al ser la aeronave que históricamente en mayor número sirvió en la Fuerza Aérea Mexicana.

Gee Bee Model R

El modelo en el que se inspira El Chupacabra es ni más ni menos que uno de los legendarios “Gee Bee” de carreras construídos en los años 30's del siglo pasado por la compañía Granville Brothers, una saga de aeronaves de carreras con un importante nombre en competencias legendarias como los trofeos Thompson y Colliers de aviación. Quisiera platicarte más de ellos pero también se me iría otro artículo, pero puedes leer más de ellos por aquí.

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Los Gee Bee racers son unos auténticos clásicos de la época dorada de la aviación norteamericana de carreras... entonces, ¿qué carajos pinta un avión norteamericano con personalidad mexicana?, es como si a una hamburguesa la llamaras “Lupe” y le pusieras rebozo en el spinoff de “Sausage Party” o algo así.

La historia, mi estimado amigo lector, es que hay un detalle adicional y algo olvidado que relaciona a El Chupacabra, los Gee Bee Racers y a México y que hizo que cuando viera por primera vez esa película esbozara una sonrisa más grande que la de El Joker porque recordé la emocionante historia del hombre del que te voy a hablar este día.

Si recuerdas, en mi anterior post te di una lección rápida sobre geografía del Norte de México, más concretamente de la Comarca Lagunera. Hoy regresamos a esa polvosa tierra pues justo en el amanecer del siglo XX, el 3 de julio de 1900, una de las ciudades que la componen, Lerdo, Durango, veía nacer a un hombre cuyo nombre está escrito con letras de oro en la aviación mexicana y quizás también debiera estarlo en la aviación mundial, nos referimos al capitán piloto aviador Francisco Sarabia Tinoco.

Francisco Sarabia Tinoco

Desde muy jóven, a la edad de 12 años, abandonó la Comarca Lagunera para irse a estudiar a El Paso, Texas, luego de haber quedado huérfano de padre, apoyado por su tío Herculano Sarabia. Posteriormente migró a Las Cruces, Nuevo Mexico en donde estudio agricultura. Regresó posteriormente a Torreón, a trabajar en un banco... una vida que a ti y a mi seguramente nos parece sumamente aburrida... y a Francisco también le parecía igual.

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Gracias a sus conocimientos del inglés y a los contactos que hizo durante su primera estancia en los Estados Unidos, decidió volver nuevamente a dejar la Comarca Lagunera y acude a aprender mecánica automotriz en Kansas City (no olvidemos que eran los primeros años de la industria automotriz, en México no había en ese entonces escuelas de nivel en dicho ramo). Se convirtió en un brillante mecánico que regresó a su tierra natal donde tuvo una fructífera carrera en el ramo automotriz, se casaría y posteriormente se mudaría a la ciudad de Victoria de Durango (Durango para los amigos). Pero en ese entonces México era un país envuelto en una guerra diferente cada semana, fruto de la inestabilidad posterior a la Revolución. Fue la Guerra Cristera la que lo obligó a poner tierra de por medio y se estableció junto a su familia en Chicago. Ahí aprovechó la oferta de uno de los famosos circos ambulantes de los años 20's que ofrecían paseos en aviones sobrantes de la Primera Guerra Mundial, principalmente los famosos Curtiss “Jenny” al público en general.

Un circo aéreo en Estados Unidos durante los años 20's

Esa fue la semilla que rápidamente germinó en Francisco, su sueño era volar y para eso en 1928 se inscribió en una escuela de aviación. Era tan avanzado como alumno que se graduó más rápido que sus compañeros de generación y para el 8 de agosto de ese mismo año ya era instructor certificado en la “Chicago Aeronautic Service”. Sarabia era tan bueno, que fue seleccionado para cubir un puesto vacante en la ruta de correo aéreo entre Chicago y St. Louis Misouri, una vacante que había dejado un tal Charles Lindbergh para irse a intentar cruzar el océano Atlántico en solitario, algo que nadie había hecho hasta ese momento.

El anterior ocupante del puesto de Sarabia en el Servicio Postal, un tal Charles Lindbergh

En 1929 deja el Servicio Postal y se une junto a otros 2 socios para formar un circo aéreo con sede en Monterrey, Nuevo León, México (nunca había oído de ese lugar jaja) y desde donde una vez más volvió a su tierra natal a ofrecer diversos shows, al menos uno de los cuales fue presenciado por mi abuelo.

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Posteriormente, establece una compañía de transporte aéreo en el sureño estado de Chiapas (parece que de siempre ha sido una costumbre lagunera de emigrar hasta allá), que fue sumamente exitosa.

En 1933 los pilotos españoles Barberán y Collar, a bordo de un avión llamado el Cuatro Vientos realizaron el vuelo sin escalas Sevilla-Cuba y su intención era llegar de ahí a la Ciudad de México. Desafortunadamente no lo lograron, desapareciendo en el intento sin que hasta el día de hoy se sepa con certeza lo que les sucedió, aunque hay muchas teorías bastante rocambolescas sobre su destino (una de las cuales dice que aterrizaron de emergencia en la Sierra de Puebla en México y los pobladores los robaron, quemaron su avión y a ellos los mataron y se los comieron...). Francisco, que se enteró de dicho vuelo, planeó devolver la cortesía al gobierno y pueblo de España emprendiendo la misma travesía pero en sentido inverso y sin escalas: México - Sevilla. Para hacer más significativo el vuelo, se encargaría una aeronave de construcción 100% mexicana a los Talleres Nacionales de Construcciones Aeronáuticas (México en ese entonces poseía una importante industria de fabricación de aeronaves y componentes de las mismas). Hubo mucha polémica en la construcción de dicho avión, denominado MTW-1, empezando porque el diseño no era mexicano sino de un “consultor” norteamericano llamado Michael T. Watter (quien jugaría un papel clave en el desmantelamiento de los TNCA). La aeronave fue bautizada “Barberán y Collar” pero Sarabia demostró que era sumamente inestable y poco adecuada para el tipo de vuelo a emprender y finalmente se abandonó la idea de dicha empresa y Sarabia Tinoco regresó a sus actividades de transporte en Chiapas mientras el MTW-1 se desmantelaba y ocultaba para tratar de borrarlo de la existencia.

El “Barberán y Collar”, un capítulo negro en la historia de la aviación mexicana

Mientras esto sucedía en México, en Estados Unidos la fábrica Granville Brothers diseñaba su último producto el QED, por Quod Erat Demostrandum, “ha quedado demostrado” en latín, ya que era la corrección de una serie de errores de diseño de modelos anteriores. Su denominación oficial era GB R-6H y fue diseñado como el resto de sus hermanos “Gee Bee” para las carreras aéreas, en específico para participar por el Trofeo Bendix que era una carrera de larga distancia entre Los Angeles y Dayton Ohio. Los Gee Bee eran esencialmente un motor sumamente grande y poderoso con el fuselaje lo más pequeño y ligero que permitieran las leyes de la física, de ahí su curiosa apariencia. el QED era el más grande de dichos “racers”.

Granville Brothers QED, el verdadero inspirador de “El Chupacabra” de Disney

El avión en todas las carreras en que participó desee 1935 parecía tener una maldición sobre él pues prácticamente nunca terminó uno solo de los recorridos.

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Su último dueño, el piloto Charles Babb decide deshacerse de el en 1938 y se lo vende a un mexicano de nombre Francisco Sarabia...

El R-6H de entrada era un avión pensado para las carreras, con pésima visibilidad en despegues y aterrizajes al tener la cabina sumamente echada para atrás, sin embargo Francisco Sarabia vio en el aparato la montura perfecta para convertirlo en un rompe récords de velocidad en vuelos de larga distancia. Era la época de los grandes “raids” aéreos cuyo cénit se había alcanzado en 1927 con la hazaña de Charles Linbergh y que concluiría prácticamente con los años 30's, en la antesala de la Segunda Guerra Mundial.

El Conquistador del Cielo... y detrás de él, el avión con el mismo apodo...

El avión fue matriculado en México con las siglas XB-AKM y Sarabia lo bautizó como el “Conquistador del Cielo” en 1939. Durante el primer trimestre de 1939 realizó los vuelos de México a Chetumal, Chetumal-Mérida y el regreso Mérida-México sin ningún incidente.Posteriormente volaría de México a Ciudad de Guatemala sin escalas en abril de dicho año sin ningún incidente y rompiendo el récord entre ambas ciudades.

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En Mayo de 1939 se celebraba en Nueva York la Feria Mundial y “Pancho” Sarabia vio la oportunidad perfecta para batir el récord de velocidad entre la Ciudad de México y la Gran Manzana, que estaba en poder ni más ni menos que de la famosa aviadora Amelia Earhart que había recorrido esa distancia en 14 horas y 17 minutos.

El avión de Amelia Earhart con el que estableció el primer récord de NY a México. (Foto: JAS1138)

El Conquistador del Cielo necesitaba más combustible que el que cabía en sus tanques originales para completar dicha hazaña, pero recordemos que Francisco era un mecánico experto y además un experimentado piloto de carga, por lo que sin problemas le añadió 128 galones adicionales de combustible, para un total de 400, cantidad suficiente.

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El 24 de mayo de 1939, poco antes de las 7 a.m., Francisco Sarabia despegaba en el Conquistador del Cielo a su cita con la historia.

El Conquistador del Cielo poco antes de despegar de Ciudad de México

10 horas y 48 minutos después, el Conquistador del Cielo descendía en el aeropuerto Floyd Bennet de la Ciudad de Nueva York, implantando un nuevo récord de velocidad en donde fue ovacionado y felicitado por la Federación Internacional Aeronáutica, que certificó su récord.

El avión de Sarabia en el Floyd Bennet Field de Nueva York justo después de romper su récord.

Tres días después, vuela a la ciudad de Washington D.C. en donde fue recibido y condecorado por el presidente Franklin D. Roosevelt. También se reunió con los hermanos Granville, fabricantes de su avión y con otras personalidades.

Sarabia y el Conquistador del Cielo con la pinta alusiva al viaje del récord (Foto: crédito en la imágen).

Luego de su aventura, el deseo de Francisco fue volar directo de Washington DC a Torreón, se dice, que para poder ver a su madre y contarle de viva voz su experiencia. El vuelo sería casi tan largo como el México - NY, algo que se antojaba riesgoso sin la planeación adecuada.

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Despegó el 7 de junio de 1939 de la base aérea Bolling Field en la zona de Anacostia, en Washington D.C. pero a los 4 minutos algo salió mal y el poderoso motor del Conquistador del Cielo se apagó repentinamente provocando que piloto y aeronave se desplomasen en las aguas del río Potomac sin dar oportunidad al piloto de salir de la nave, atrapado por su cinturón de seguridad.

Francisco Sarabia fallecía a bordo de su querido avión luego de haber alcanzado la gloria. El accidente se debió debido a que una estopa se atoró en el carburador del motor, provocando que se “ahogara”. Muchos en México crearon la leyenda de que la muerte de Sarabia fue un acto de sabotaje de parte de los norteamericanos, celosos de que un mexicano rompiera los récords de los que tan orgullosos se sentían (en ese entonces se hablaba ya de que Sarabia pensaba romper el récord de Lindbergh volando a Europa).

En México somos el crear conspiraciones en nuestra contra de casi todo es deporte nacional, así que lo más seguro es que se trató de un simple y terrible accidente producto de un descuido del propio Sarabia que inadvertidamente dejó una estopa en el motor al revisarlo (no se nos olvide que él era su propio mecánico).

El Conquistador del Cielo siendo sacado de las aguas del Río Potomac

Los restos del intrépido aviador mexicano fueron repatriados a México con todos los honores. El gobierno estadounidense no escatimó recursos y envió el féretro en el que en ese entonces era el avión más grande y avanzado del inventario del US Army: el Boeing XB-15, predecesor de las famosas Fortalezas Voladoras B-17 que participarían activamente en el conflicto mundial que estaba a nada de desatarse.

Los restos de Francisco Sarabia arriban a la Cd. de México a bordo del XB-15 de la US Army.

El aeropuerto de Torreón lleva el nombre de Francisco Sarabia.

Mientras tanto, el Conquistador del Cielo, restaurado, yace ahora en un museo especial erigido en la tierra natal de Sarabia, Lerdo, Durango.

Esta es la historia detrás de uno de los personajes menos conocido de Disney que sin embargo ahora conoces y que es más que un homenaje a un país y su cultura, pues también es referente de uno de los aviadores más grandes que estas tierras han visto. Ahora difícilmente mirarás con los mismos ojos a “El Chupacabra” cuando ocasionalmente te lo topes en forma de algún juguete o escena de la película mientras haces zapping en la TV (¿todavía alguien ve TV?).

Solo añade un toquecito de verde y...

Referencias:

Revista América Vuela

Periódico el Siglo de Torreón

Blog del Dr. Samuel Banda

Estudios Walt Disney