Registrando los parámetros de un viaje muy extraño

50 años de uno de los vuelos espaciales más épicos de la historia: la aventura de Borman, Lovell y Anders

Los hombres del año 1968: la tripulación del Apolo 8. Los hombres que “salvaron” 1968...

Medio siglo parece demasiado tiempo, y sin embargo es justo lo que ha transcurrido desde que sucedió una de las aventuras más épicas de la humanidad... que fue rápidamente opacada por una aún mayor que ocurriría pocos meses después.

Contrario a lo que muchos pueden creer, el Apolo 8 es quizás una de mis misiones espaciales favoritas, un pelín por encima de la Apolo 11 y en mi opinión, ésta tuvo un componente de riesgo y aventura mucho mayor que aquella que terminaría en el posar seres humanos sobre la superfice de la Luna y de paso, daría pie a una de mis historias navideñas favoritas.

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1968: el mundo era un hervidero. En la imagen, estudiantes protestando el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, en la Ciudad de México... pocos minutos depues de tomada esta imagen muchos quedarían tendidos muertos sobre la plancha de dicha plaza

Regresemos en el tiempo 50 años. Estamos en 1968, uno de los años más convulsos en la historia del siglo XX: agitación social por doquier, una cruenta guerra en el sudeste asiático que el grueso del público norteamericano comenzaba a cuestionarse seriamente su utilidad; luchas por los derechos civiles en varios países que desembocaron en el asesinato de Martin Luther King Jr en EEUU y de cientos de estudiantes en México; la primavera de Praga; el asesintato de Robert Kennedy... son solo algunas de las cosas que mancharon aquel año... y sin embargo el cierre del mismo no podría haber sido más optimista y espectacular.

En el ámbito espacial, hacía 7 años que norteamericanos y soviéticos estaban enfrascados en una lucha por ver quien conseguía mayores logros fuera de la atmósfera terrestre, y gracias al desafío lanzado por el presidente norteamericano Kennedy, dicha contienda había tomado forma de carrera con una línea de meta clara: la Luna. Hasta este momento, los soviéticos habían conseguido aplastantes victorias en forma de primicias: primer satélite artificial de la Tierra (Sputnik 1), primer ser vivo en órbita (la perrita Laika), el primer ser humano en el espacio (Yuri Gagarin en la Vostok 1), la primera mujer en el espacio (Valentina Thereskhova en la Vostok 6, que a su vez tuvo un segundo hito al ser también el primer vuelo con dos naves espaciales tripuladas al mismo tiempo, ya que en el espacio estuvo a su vez la Vostok 5), el primer vuelo tripulado por múltiples seres humanos (Voskhod 1 tripulado por 3 cosmonautas), el primer paseo espacial (Voskhod 2, llevado a cabo por Alexei Leonov)... sin embargo el mérito de establecer la Luna como un objetivo tangible fue obra de los norteamericanos, cuyo espíritu de competitividad enfocado en un único objetivo y sobre todo, en una fecha final establecida, fue clave para poner a trabajar su gigantesco entramado industrial y conseguir derrotar a los soviéticos en dicha empresa.

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La foto tomada por la CIA a la que debemos el Apolo 8: el cohete lunar soviético N-1 en la rampa de lanzamiento en Julio de 1968. Los norteamericanos no saben que lo de la foto era una maqueta de pruebas no un cohete funcional pero probó que los soviéticos también querían ir a la Luna y estaban en marcha

No abundaré en detalles pues todos más o menos sabemos que en última instancia los norteamericanos desarrollaron y construyeron el gigantesco cohete Saturn V para conseguir llevar personas a la Luna, mientras los soviéticos respondieron con 2 programas lunares separados y rivales entre sí: un programa para enviar un cohete Proton tripulado alrededor de la Luna y el programa de descenso lunar utilizando un gigantesco cohete N-1 análogo al Saturn norteamericano. A inicios de 1967, norteamericanos y soviéticos sufrieron un duro varapalo al perder en tierra a la tripulación del Apolo 1 en un incendio; los soviéticos sufrirían el suyo al perder al cosmonauta Vladimir Komarov al fallar el sistema de descenso de la Soyuz 1... pero poco tiempo había para lamentar dichas pérdidas y pronto los programas espaciales de ambas superpotencias estaban en marcha nuevamente. En Octubre de 1968 los norteamericanos lanzaban el Apolo 7, que no era más que la misión que debía haber llevado a cabo Apolo 1: una prueba en órbita baja terrestre del módulo de comando y servicio del Apolo que era sólo la mitad de la nave requerida para bajar a la Luna y que además fue lanzada con un cohete menos potente y más pequeño que el requerido para ir a la Luna, un Saturn IB; los soviéticos por su parte más o menos en las mismas fechas volarían la Soyuz 3, que fue una repetición del vuelo Soyuz 1 aunque con un problema que impidió que se acoplara con la Soyuz 2 no tripulada y con esto retrasando el plan de descenso lunar de los soviéticos dado que era vital un acoplamiento exitoso en órbita con otra nave (para ese entonces los norteamericanos les llevaban considerable ventaja en dicho campo gracias al exitosísimo y poco recordado programa Gemini). Por esas fechas los norteamericanos fueron por primera vez conscientes de que no estaban solos en la carrera por la Luna: un avión espía U-2 sobrevoló el cosmódromo de Baikonur y tomó fotos por primera vez del gigantesco cohete N-1. La CIA compartió dicha información con la NASA y todos en la agencia perdieron la cabeza: dedujeron correctamente que ese cohete soviético era una nave lunar y los fantasmas del Sputnik y de Gagarin les vinieron a la cabeza.

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En esos momentos el programa de los vuelos Apolo estaba de la siguiente manera: Apolo 8 sería una repetición del vuelo del Apolo 7 pero a una altitud orbital mayor; Apolo 9 sería el primer vuelo tripulado con el gigantesco cohete Saturn V llevando a la órbita terrestre el módulo lunar y probando sus capacidades de vuelo en el espacio; Apolo 10 sería el primer vuelo a la órbita lunar, haciendo un reconocimiento general de la superficie desde la órbita y haciendo un ensayo general de una misión de descenso sin posarse en la superficie... y a partir de ahí comenzaban los intentos de la NASA por bajar una tripulación a la superficie antes del final de la década. Hay que ser claros: NASA no estaba segura de lograrlo al primer intento y por eso tenían 4 tripulaciones entrenándose en respectivos vuelos para conseguirlo entre los Apolo 11 y 14 en 1969 y 1970. El descubrimiento del programa lunar soviético cambió por completo su perspectiva:

1. no estaban solos en la carrera por la Luna

2. no tenían claro el cronograma de los soviéticos: una desagradable sorpresa del tipo “Sputnik” podría sucederles en cualquier momento sin aviso previo

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3. y sobre todo: ya no tenían la seguridad de un calendario tan holgado: podrían llegar a la Luna antes del fin de la década, pero no necesariamente antes que los soviéticos.

Para colmo de males, la Grumman está seriamente retrasada en el desarrollo del módulo lunar y no podrá entregarlo al menos hasta la primavera de 1969, llegando al extremo de llevarselo incompleto a Cabo Cañaveral y terminar de fabricarlo y ponerlo a punto directamente en instalaciones de NASA.

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Apolo 6, el segundo vuelo sin tripulación del Saturn V. El siguiente ejemplar en volar llevaría al Apolo 8 alrededor de la Luna

En una decisión de lo más audaz, la NASA decide de una vez por todas pasar a la ofensiva ante cualquier inminente sorpresa por parte de los soviéticos y ante el retraso en el módulo lunar deciden hacer un intercambio en las misiones: Apolo 8, apenas la segunda misión tripulada Apolo, iría directamente a la Luna sin el módulo lunar y la primer prueba con el LM no se haría hasta inicios de 1969 por parte de Apolo 9. La gente del centro Marshall, a cargo de Werner von Braun, los encargados de diseñar los cohetes Saturn están muy confiados: “el cohete funciona a la perfección, ya sólo es cuestión de ustedes a dónde quieren mandarlo”. Hasta este momento, el gigantesco cohete Saturn V apenas ha volado en un par de ocasiones sin tripulación y es una bestia completamente nueva y diferente a todo lo que jamás se haya visto en la corta historia de la astronautica. Por si fuera poco, jamás ha lanzado nada hasta la Luna y la primera vez que lo haría sería con algo que lleva 3 hombres en su interior.

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Una segunda decisión audaz de la NASA fue no sólo enviar la nave Apolo en una trayectoria de retorno libre a la Luna, más segura porque aun si algo salía mal inevitablemente regresaría de vuelta a la Tierra, sino que deciden entrar en órbita, lo que implica que cualquier fallo en el motor dejaría atascados a los astronautas para siempre alrededor de la Luna.

Hoy en día nadie tendría los tamaños de tomar semejante decisión... y sin embargo en 1968, con solo 4 meses para entrenar a la tripulación, se decidió dar luz verde. Había una complicación adicional: la ventana de lanzamiento óptima para la Luna se abría en diciembre... y se abría primero para la Unión Soviética... si los rojos decidían mandar a alguien primero no había nada que la NASA pudiera hacer para adelantarse... así que cruzaron los dedos... y al abrirse la ventana para los rusos, nada... silencio. Ante este panorama era el turno de los astronautas de la NASA de entrar en escena y hacer historia... el problema es que muriendose también harían historia, el riesgo era gigantesco.

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Al mando de la tripulación estaba Frank Borman, un piloto con una amplia experiencia y veterano de los vuelos Gemini,quien rompería el récord del vuelo espacial de larga duración al volar 2 semanas a bordo de la Gemini 7... Borman es un sujeto sumamente profesional, que más que la fama de volar a la Luna siempre buscaba ante todo el hacer su trabajo de la forma más intachable posible... y de la forma más segura. Un sujeto ante todo con los pies bien plantados en la Tierra sin importar que tan alto estuviera volando.

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Jim Lovell Jr. era en ese momento uno de los astronautas con mayor experiencia en la NASA al haber volado 2 veces en una misión Gemini, una de ellas junto a Borman, con una duración de 2 semanas, el tiempo requerido para un viaje a la Luna, por lo que él y Frank eran las elecciones naturales para un vuelo de esta naturaleza. Un piloto naval sobresaliente y ante todo, un navegante consumado. Su experiencia previa, más la acumulada en esta misión le salvaría la vida 2 años después a bordo de cierta misión de la que se hizo una película y su papel lo

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interpreta un tal Tom Hanks...

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William Anders es un ingeniero nuclear y ex piloto de la Fuerza Aérea, un auténtico “cerebrito” y encargado de diseñar los protocolos sobre exposición a la radiación de los astronautas en el espacio. Era el tipo ideal para complementar a los otros dos mencionados ya que era alguien que asimilaría rápidamente el cambio de misión en tan corto tiempo, vuelvo a recordar, sólo tuvieron 4 meses de preparación entre que les dijeron que irían a la Luna y el vuelo real. Adicionalmente Anders tiene el honor de ser la primer persona nacida en territorio chino en volar a la Luna (nació en el Hong Kong británico).

Lanzamiento del Apolo 8 remasterizado en HD como parte del programa “When We Left Earth” de Discovery Channel

La mañana del 21 de diciembre de 1968 nuestros tres intrépidos protagonistas se preparan y abordan su nave situada a más de 100 metros de altura, en la cima del mayor cohete que la humanidad había diseñado... y en el que hasta ese momento no había volado absolutamente nadie. Las cifras del Saturn V son impresionantes pero no es hasta que estás frente a uno que te das cuenta de la verdadera magnitud y la cantidad de ingenio requerido para que semejante mole se levante del suelo y alcance velocidades supersónicas...

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El despegue fue simplemente épico y sin incidentes y una vez en órbita terrestre la etapa SIV B del Saturno les daría el impulso suficiente para salir de la órbita terrestre y enfilarse rumbo a la Luna... a partir de este momento “sir Issac Newton” estaba al mando y los siguientes 3 días esencialmente solo serían pasajeros yendo a donde jamás ningún ser humano había llegado.

Otra casualidad de la mecánica celeste haría que el Apolo 8 entrara en órbita lunar justo en la Navidad de 1968, para hacerlo necesitaron frenar la nave encendiendo su poderoso motos SPSS en sentido contrario al avance y por cerca de media hora pasarían detrás de la Luna, quedando fuera del alcance de las comunicaciones con la Tierra... al emerger del otro lado de la Luna contemplaron algo que ningunos ojos humanos jamás habían visto: la Tierra emergiendo detrás de la Luna, el famoso “Earthrise” y por primera vez la humanidad tomaría consciencia plena de que todo lo que teníamos en el universo se reducía a esa pequeña canica azul en medio de la negrura e inmensidad del espacio.

La tripulación preparó un mensaje con motivo de la navidad para toda la humanidad: la lectura de los primeros versículos del libro el Génesis de la Biblia. No importa si eres o no creyente, la belleza poética de semejantes palabras era ideal ante el panorama que se estaba contemplando...

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La famosa foto “earthrise”, tomada por Bill Anders en órbota alrededor de la Luna en la Navidad de 1968

La misión fue un éxito inmediato y pavimentó el camino para que 7 meses después alguien bajara y pisara de una vez por todas nuestro satélite. Bajar sería relativo “pan comido”: otras dos misiones antes de Apolo 11 harían sendas pruebas de todos los sistemas e incluso harían casi toda la misión en el caso del 10, excepto recorrer los últimos 14 kilómetros hasta la superficie... con Apolo 8 prácticamente no había nada previamente.

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Respecto al destino posterior de Borman, Lovell y Anders, es bastante curioso recalcar como ninguno de los 3 llegaría a pisar jamás la Luna:

Los Bormann en 1968. Una de las pocas familias que sobreviviría completa al programa Apolo. Frank los eligió a ellos en lugar de la Luna... y creo que hizo la elección correcta.
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- Frank Borman se retiraría de la NASA prácticamente al terminar de redactar su informe final de la misión Apolo 8. Había tenido suficiente de aventuras en el espacio, además de que fue el astronauta líder encargado del panel de investigación del accidente del Apolo 1, por lo que tuvo que lidiar con muchos enemigos del programa espacial tanto en el congreso como en la opinión pública y su ocupada carrera estaba comenzando a pasarle factura en lo familiar: su esposa Susan fue declarada con alcoholismo, producto de la enorme presión que sufría por la agitada carrera de Frank como astronauta, por lo que éste, contra lo que muchos otros hubieran hecho, renunció a cualquier posibilidad de pisar nuestro satélite para acompañarla en su recuperación, que dicho sea de paso fue exitosa. Después de la muerte del astronauta Gus Grissom, Frank Borman se convirtió en la opción favorita de Deke Slayton, el jefe de la oficina de astronautas y el “dedo sagrado” que decidía las tripulaciones del los vuelos Apolo, para comandar el primer descenso tripulado a la Luna. Frank amablemente declinó la oferta de pasar a la historia como el primer ser humano en pisar la Luna, sabedor de que eso lo hubiera hecho perder irremediablemente a su amada Susan.

Una decisión que para quien esto escribe ha ayudado a encumbrar a Borman como uno de mis héroes personales. Borman se haría cargo de la Eastern Airlines durante sus años más prósperos, hasta la liquidación de la misma a mediados de los años 80's para luego retirarse junto con Susan a Nuevo México a hacer una de las cosas que más amaban: volar juntos. Al día de hoy, es el astronauta norteamericano vivo con mayor edad.

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Uno de los 2 es Jim Lovell...

- Alguien como Jim Lovell definitivamente estaba destinado a pisar la Luna y por tal motivo se le dio el comando de la misión Apolo 14. Sin embargo, dado que el comandante original de la Apolo 13 era una auténtica vaca sagrada del programa espacial norteamericano como Alan Shepard, el primer americano en ir al espacio y recientemente rehabilitado para volar luego de una baja médica que lo alejó del espacio por 9 años, se decidió intercambiar misiones para darle más tiempo a Shepard para entrenarse y por tanto la tripulación de Lovell pasó al Apolo 13... todos sabemos más o menos lo que pasó después y Jim Lovell se convertiría en la primera persona (más no la última) en volar dos veces a la Luna... y la única que en ninguna de esas dos ocasiones la pisaría. Permanecería en el programa espacial hasta 1973. Haría un cameo en la película sobre el Apolo 13 como el capitán del portaaviones Iwo Jima que recoge a los tres astronautas luego de su casi fatídico viaje.

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Bill Anders todavía hasta hace poco volaba un P-51 de la Segunda Guerra... una vez piloto eres piloto para siempre.

- Bill Anders pasaría a un puesto de mayor responsabilidad en 1969: sería el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Aeronáutica y el Espacio que preside el vice presidente de EEUU y es el órgano encargado de dictar las políticas en materia espacial del país norteamericano... y ello le supuso dejar el estatus de vuelo, por lo que el Apolo 8 fue su primer y único vuelo espacial. Presidiría la Comisión Reguladora de Energía Nuclear (sería su presidente fundador) y luego sería el presidente de la división aeronáutica de General Electric. Permanecería activo en puestos de alta dirección de empresas aeroespaciales hasta mediados de la década de 1990.

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50 años despues, la tripulación y nave Apolo 8... fue el último módulo de comando en una misión Apolo que no tuvo un nombre propio

Al momento de escribir esto, la tripulación completa del Apolo 8 sobrevive y 50 años después de su histórico vuelo rememoran su gran aventura y cómo con ese vuelo navideño salvaron de ser un desastre completo al año 1968.

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También como dato curioso, los 3 permanecen casados con su primer esposa, algo realmente raro en el caso de los astronautas de los primeros años de la carrera espacial a quienes sus demandantes carreras les significó tirar por la borda sus vidas personales.

“we close with good night, good luck, a Merry Christmas – and God bless all of you, all of you on the good Earth”

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