Registrando los parámetros de un viaje muy extraño

El árbol navideño de Pete Conrad

Feliz navidad desde Houston, Texas

*Este artículo estaba pensado para aparecer en línea el 24 de diciembre de 2018, por causas de fuerza mayor se publica hasta el día de hoy*

Las tripulaciones titular y de reserva de la misión Gemini 8: arriba los suplentes Richard “Dick” Gordon (sombrero negro) y Pete Conrad (sombrero de “Gilligan) que luego volarían juntos en la Gemini 11 y después en Apollo 12; abajo a la izquierda los titulares Dave Scott (casco de trabajador de la NASA) y Neil Armstrong (usando una lámpara de la rampa de lanzamiento como casco). Una jocosa fotografía seguramente motivada por Conrad y que demuestra además que el “Primer Hombre” no era ese tipo sombrío y aburrido que retratan en su supuesta película biográfica y que si sabía bromear.
Scott y Armstrong casi se matan durante el transcurso de dicha misión, pero esa es otra historia...
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El 2018 marca el estreno de una de las peores películas sobre el programa espacial norteamericano que se hayan hecho y de la que ya hablé en detalle. El principal error de dicha cinta fue que el enfoque que se le da es que pareciera que la humanidad mandó como su primer embajador a pisar la Luna a la persona más aburrida del universo. Sin embargo, en la plantilla de la NASA de finales de los años 60's había más astronautas con historias de vida mucho más interesantes e inclusive, divertidas que habrían mantenido cautivado al público que pagó una entrada para ir al cine. Si este astronauta además pisó la Luna habría sido un plus... qué más da que no hubiera sido el primero pero si te dijera que fue el primero en aterrizar en la Luna junto a otra nave espacial que ya estaba allá arriba y si además fue el primer tipo en llevar p0rn0 a la superficie de nuestro satélite entonces creo que ya empiezas a querer saber más de este sujeto.

Si te hubieras encontrado a este sujeto en la calle y le hubieses llamado “Charles” seguro ni te habría volteado a ver...

Todo mundo lo llamaba Pete... pero su nombre no era Pete, es más ni siquiera era Peter. Se llamaba Charles Conrad Jr. Pero ¿por qué rayos todo mundo le decía Pete?. Bueno, su padre se llamaba Charles Conrad y por obvias razones quería que su primer hijo llevase su nombre... sin embargo su madre, una mujer de carácter dominante quería que el pequeño se llamase Peter. Al final, el certificado de nacimiento del retoño decía que se llamaba Charles Conrad... pero prácticamente desde el primer momento su madre y todos los que lo conocían lo llamaron Peter y el niño pues respondía al nombre de Peter.

El mozalbete demostró desde muy pequeño una inteligencia brillante... que para nada se veía reflejada en sus notas escolares, lo que desconcertaba tanto a su madre como a sus maestros que simplemente le ponían bajas notas debido a que en los exámenes Charles Peter sus respuestas siempre solían ser incorrectas. Resulta que Conrad era dislexico, en una época en la que se conocía más bien poco sobre este trastorno y mucho menos se tenía una política de educación inclusiva (sus maestros creían meramente que era retrasado) por lo que la institución no tuvo más remedio que expulsarlo al fallar sus examenes de onceavo grado. Su madre, sin rendirse le encontró una escuela donde por fin sabían como lidiar con la dislexia de Peter y los resultados comenzaron a notarse a costa de que tuvo que repetir el onceavo grado, esta vez con éxito. Peter comenzó a demostrar por fin su sobresaliente intelecto que al graduarse fue admitido en la Universidad de Princeton y además obtuvo una beca completa del cuerpo de reserva de oficiales de la US Navy. Adicionalmente, Peter demostró unas habilidades físicas sobresalientes y fama de “tipo duro” que lo llevaron a convertirse en el capitán del equipo de fútbol americano de su institución... a pesar de su corta estatura y talla (medía 1.67 y pesaba 61 kg).

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Desde su adolescencia, comenzó a trabajar a tiempo parcial en un aeródromo, en donde hacía toda serie de tareas que iban desde el aseo general hasta cortar el césped, a cambio del cual recibía lecciones de vuelo y de mecánica de aviación. Cuando estudiaba en la universidad no sólo obtuvo su licencia sino que además completó con éxito la calificación de vuelo por instrumentos. Cuando se graduó y como parte de su beca con la US Navy, recibió una comisión en la estación aeronaval de Pensacola, Florida para entrenamiento en vuelo militar, en donde su instrucción civil previa le dio una ventaja adicional. Sirvió varios años como piloto de caza embarcado en portaaviones y luego pasaría a ser instructor. Después de un tiempo, fue aceptado como piloto de pruebas en la estación aeronaval Patuxent River en Maryland (conocida como Pax River), que viene a ser el equivalente en la US Navy de la Base Edwards en California. Ahí conocería a dos de sus futuros colegas en el programa de astronautas de la NASA: Wally Schirra y Jim Lovell.

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Durante sus años en Pax River, Peter fue invitado a participar en el programa de selección que daría origen al primer grupo de astronautas norteamericanos, los famosos “Mercury Seven”. Conrad desde el principio sintió que el programa de tests físicos y psicológicos a los que sometían a los candidatos era innecesariamente invasivo. Estos tests se llevaban a cabo en la Clínica Lovelace en Nuevo México (este proceso es retratado en la película The Right Stuff) y Conrad a diferencia del resto de candidatos decidió un día que tenía suficiente de esa basura y se rebeló contra el sistema. En una ocasión durante una sesión de test de Roscharch describió unas manchas de tinta como un “encuentro sexual” con detalles bastante truculentos... y en otra ocasión, cuando un investigador le mostró una tarjeta en blanco, la tomó, la giró y replicó “está al revés”. En otra ocasión, cuando le pidieron una muestra de caca, entregó el frasco con la misma dentro de una caja para regalo con moño rojo y todo. Un buen día, cansado de toda esa basura, dejó una bolsa de sus muestras médicas encima del escritorio del oficial al mando de la clínica y se largó de ahí. Su solicitud como astronuata fue rechazada con una nota de los investigadores que rezaba: “No apto para vuelos de larga duración”... años más tarde volaría durante 7 días en la nave Gemini 5, rompiendo el récord de duración de un vuelo espacial vigente en ese momento que era de 5 días que estaba en manos de un cosmonauta de la URSS... posteriormente volaría en la Gemini 11 que sigue teniendo la distinción de ser el vuelo tripulado en órbita terrestre con el mayor apogeo (se alejó 1,369 kilómetros de la Tierra en su punto más lejano), despúes volaría a la Luna en un trayecto de más de una semana y finalmente se convertiría en el comandante de la primera expedición a la primer estación espacial norteamericana, en una misión de 28 días...

Regresando a principios de los 60's, Peter conoció a la que sería su primera esposa y su en ese entonces futuro suegro, al ser presentados comenzó a llamarlo “Pete”... y fue así como Charles Conrad Jr. fue rebautizado por segunda vez en su vida pues le gustó tanto ese diminutivo de Peter que lo usaría como nombre de pila el resto de su vida.

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Pete Conrad y Gordon Cooper luego del primer vuelo espacial del primero...

El astronauta Alan Shepard, el primer norteamericano en volar al espacio, conocía bien las sobresalientes capacidades de Pete Conrad como aviador naval y sabedor de que Pete tenía la “right stuff” (ese “lo que hay que tener” para ser astronauta, según Tom Wolfe), lo convenció de aplicar para el segundo grupo de astronautas de la NASA. No todos los días un héroe nacional se te acerca y te dice que tienes madera de astronauta así que Pete accedió, que diablos! lo peor que podoría pasar es que volviera a mandar a la NASA al carajo si veía algo que no le gustaba. Esta vez la batería de pruebas fue mucho menos invasiva y exagerada y fácilmente fue seleccionado por la NASA en el grupo de los “New Nine”, la segunda clase de astronautas norteamericanos.

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Pete volaría en dos misiones Gemini de las que ya te conté líneas atrás y finalmente fue seleccionado comandante de reserva de la misión Apollo 8 original teniendo como compañeros de tripulación a su amigo y compañero de la Gemini 11 Richard “Dick” Gordon y a Alan Bean, que sería una prueba del módulo lunar en órbita terrestre al mando de Jim Mc Divitt, mientras que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Fred Haise serían la tripulación de reserva del Apollo 9 que estaba al mando de Frank Borman. Cómo ya te conté en mi artículo anterior, casualidades del destino y sobre todo severos retrasos en la construcción del módulo lunar, aunado al pánico desatado en la NASA al conocer que los soviéticos tenían un programa lunar tripulado, provocaron que las misiones se intercambiasen y el Apollo 8 quedara al mando de Borman y fuera enviado a la Luna sin módulo lunar mientras que la misión de McDivitt pasaría a ser la Apollo 9. Este cambio tuvo una inesperada repercusión en los libros de historia que todos leímos alguna vez: en ese entonces en la NASA aplicaba (no con precisión matemática eso hay que decirlo) el sistema de rotación de tripulaciones en la cual la tripulación de reserva de un vuelo pasaba casi con seguridad a ser la tripulación titular dos vuelos más adelante. Gracias a este sistema, la tripulación de reserva del Apollo 8 iba a pasar a ser la tripulación titular de chan chan chan chaaan: la Apollo 11... y todos por aquí sabemos que la misión del Apollo 11 iba a ser el primer intento de la NASA por poner una triuplación en la superficie lunar (Fred Haise sería reemplazado en la tripulación de Armstrong en Apollo 11 por Michael Collins y Haise volaría en la de Jim Lovell en Apollo 14... que luego tendría su propio giro caprichoso y pasarían a volar la 13). Y por este inesperado giro del destino, la tripulación de Pete Conrad pasaría a ser la tripulación titular del Apollo 12, el segundo y último intento de poner un hombre en la Luna antes del final de 1969 (la NASA misma creía que éste vuelo es el que tenía más chances de lograrlo, no estaban tan seguros de que Apollo 11 pudiera ser un éxito total a la primera). De haber sucedido las cosas un poco diferentes, hoy al hablar del “First Man”, del primer hombre en pisar la superficie de la Luna estaríamos hablando de Charles Conrad Jr, “Pete” para todo el mundo, alguien con una personalidad bastante jovial y prácticamente el polo opuesto en cuanto a carácter al reservado y desabrido de Neil Armstrong. Pete Conrad seguramente habría sido un auténtico “rockstar” de haber sido el primero en la Luna.

Y sin embargo, fue el tercero... y eso, en lugar de desanimarlo, le significó un verdadero alivio: ya no tenían la presión del mundo entero sobre sus hombros de ser los primeros sobre la Luna, teniendo únicamente que concentrarse en hacer un vuelo a nuestro satélite impecable... y por poco ni eso le sale.

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La tripulación del Apollo 12 toma su desayuno previo a enfundarse sus trajes espaciales y emprender su camino a la Luna.Pete Conrad de rojo, se sirve café mientras Dick Gordon lee el diario y Al Bean conversa con un funcionario de la NASA. No hay nada fuera de lo ordinario en esta foto, es casi un desayuno común y corriente, a excepción de que sus participantes se van a ir a la Luna en un rato más y nada más... ¿verdad?

14 de noviembre de 1969, 4 meses después del triunfo final de Estados Unidos en la carrera espacial el Apolo 12 se encuentra en la rampa de lanzamiento 39A listo para emprender su camino a la Luna. Cae una pertinaz llovizna pero existe una presión adicional en la NASA para lanzar el vuelo: el presidente de los EEUU Richard Nixon es uno de los espectadores en las gradas de Cabo Cañaveral a la espera de ver volar un Saturn V a la Luna... y no puedes mandar al presidente a su casa sin que hubiera visto lo que fue a ver, por lo que se dio luz verde para el lanzamiento, al fin de cuentas fuera de la molesta lluvia las condiciones del viento eran completamente favorables para el despegue y que eran unas gotitas de agua en contra del gigantesco e imponente poder del Saturn V?!.

La nave despega sin contratiempos hasta que...de repente todos los indicadores del panel de instrumentos del módulo de mando empiezan a volverse locos y comienza a sonar la Alarma Maestra. En Houston, los controladores de misión comienzan a recibir datos basura en sus consolas de telemetría. Todo parecía indicar y así sucedió que un rayo había impactado al cohete (en realidad fueron DOS rayos... eso de que uno no cae dos veces en el mismo lugar es mentira) y habían perdido todos los instrumentos. Sin embargo el cohete seguía ascendiendo impasiblemente hacia el espacio aparentemente siguiendo su trayectoria correcta. Pete Conrad, como comandante de la misión puso la mano sobre la palanca de aborto que habría activado la torre de salvamento y arrancado el módulo de mando del resto de la nave poniendo a salvo a la tripulación y terminando abruptamente con la misión, por lo que dudó en activarla hasta el último momento. Finalmente el controlador EECOM Joh Aaron, un brillante ingeniero eléctrico recordó de repente haber visto un comportamiento similar de los instrumentos en una simulación y recordó como llegaron a solucionarlo: indicó al Jefe del Control de misión, Gerry Griffin que debían hacer que los astronautas activaran el interruptor SCE a la posición AUX... Griffin dio luz verde y el Capcom radió al Apollo 12 la instrucción “SCE to AUX”... Pete se quedó en blanco y respondió “SC to Aux, que jodidos es eso?!”, pero rápidamente el piloto del módulo lunar Alan Bean recordó la ubicación del bendito interruptor por la misma simulación que recordaba Aaron y lo puso en posición AUX... en ese momento todo volvió casi por arte de magia a la normalidad, poniendo las celdas de combustible de vuelta en línea. Afortunadamente, el cohete Saturn V llevaba su propia unidad de guiado e instrumentación separada de los sistemas de control de la nave Apolo, por lo que el rayo no le afectó y por eso en ningún momento se salió de rumbo, permitiendo que el vuelo prosiguiera de forma normal una vez superado el incidente. Ya en órbita de estacionamiento alrededor de la Tierra previo al encendido del motor de la tercera etapa del Saturn que impulsaría la nave a la Luna, los astronautas comprobaron que todos los instrumentos estaban en orden. En Tierra, había un temor adicional de los controladores: que el rayo hubiera deshabilitado el sistema pirotécnico de los paracaídas de reingreso de la nave, por lo que al volver a Tierra en esas condiciones les habría pasado básicamente lo mismo que a Vladimir Komarov en 1967 y se habrían estrellado. En Houston se llegó a la pragmática conclusión de que no había forma de averiguar si eso había pasado hasta que los astronautas regresaran a la Tierra y que el resultado sería el mismo yendo a la Luna o no, se decidió que fueran y siguieran el resto de la misión como estaba planeado sin compartirles nada de esta preocupación pues de todos modos no podrían hacer nada al respecto.

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El Apollo 12 siguió su misión sin novedad. Pete Conrad y Alan Bean, una vez en órbita alrededor de la Luna, pasaron al módulo lunar e iniciaron el descenso a la superficie de nuestro satélite. En una maniobra de descenso correcta pero llena de jerga coloquial, risas, a diferencia de la fría y llena de nervios de la del Apollo 11, Apollo 12 se posó sobre la superficie de nuestro satélite a “tiro de piedra” de la sonda automática Surveyor 3 que en 1966 había alcanzado la misma zona, en lo que se considera el primer alunizaje de precisión, a diferencia del del Apollo 11 que “falló” por más de 300 metros su blanco original (porque resultó ser un gigantesco cráter no mapeado previamente).

Pete Conrad se convertiría en la tercera persona en pisar la superficie de la Luna, sus primeras palabras al pisar nuestro satélite pasarían a la historia, el mundo observaba expectante el momento y prestaba atención a lo que Pete Conrad iba a decir:

-”Whooopee!!, podrá haber sido uno pequeño (paso) para Neil pero es uno enorme para mi!” (haciendo referencia a la histórica frase de Neil Armstrong al pisar por primera vez la Luna y a su corta estatura respecto al resto de astronautas de la NASA). Gracias a esto, Pete le ganaría una apuesta de 500 dólares a la periodista italiana Oriana Falacci que tenía la teoría de que la NASA guionizaba lo que los astronautas tenían que decir al pisar por primera vez la Luna, mientras que Pete sostenía que tenían total libertad para ser espontáneos al respecto...

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Este es un blog de corte familiar, no podemos reproducir las imagenes del famoso plan de vuelo del Apollo 12 que llevaron “conejitas” a la Luna...

La misión Apollo 12 además llevaría una sorpresa adicional: intercaladas entre las páginas del plan de vuelo, la tripulación de reserva, conocedora del carácter jocoso de la tripulación y en especial de Conrad, colocó fotocopias de una revista Playboy, siendo las primeras imagenes de su tipo sobre la Luna... también fueron los primeros en traer piezas de otra nave espacial(la Surveyor 3, que llevaba 3 años en la Luna)... pero eso no es tan interesante XD...

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La tripulación del Apollo 12 fue quizás la más compenetrada entre sí, entablando una profunda amistad entre ellos que duraría por el resto de sus vidas. Durante su entrenamiento, los 3 poseyeron automóviles iguales: un Corvette dorado con negro customizado con las siglas de su puesto en la asignación del Apollo 12: las siglas CDR para el de Pete por “Commander”, LMP para Al Bean (por Lunar Module Pilot) y CMP (Command Module Pilot) para Dick Gordon. Dado que estos coches eran “arrendados” por los astronautas (gratis eso sí), poco tiempo después de su vuelo volerían a propiedad del concesionario, perdiéndose el rastro de 2 de ellos y hoy únicamente se conserva el de Alan Bean con sus colores originales.

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Después del Apolo 12 y sin la presión mediática del estatus de celebridades que si tuvieron los astronautas del vuelo previo, continuaron trabajando en la NASA recibiendo sendas asignaciones de vuelos en el programa espacial tripulado: Dick Gordon iba a ser el comandante de la misión Apollo 18, teniendo la oportunidad de pisar la superficie de la Luna luego de que se quedó en órbita del satélite como piloto del módulo de mando en Apollo 12... desgraciadamente Apollo 18 sería cancelada por razones presupuestales y Dick nunca pisaría la Luna; Alan Bean comandaría la segunda misión tripulada a la estación espacial Skylab de 59 días de duración.

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Entretanto Pete Conrad sería el comandante de la primera misión tripulada a la estación espacial Skylab, teniendo como mayor asignatura el reparar la estación que durante el despegue había perdido un panel solar, tenía otro atorado y además había perdido una cubierta térmica, que había dejado al costoso laboratorio espacial a merced de los cambios bruscos cambios de temperatura y adicionalmente sin energía eléctrica suficiente. Con una preparación en Tierra a contrarreloj de un par de semanas, Pete Conrad y su tripulación consiguieron realizar la primera reparación en órbita de un vehículo tripulado y permanecieron 28 días a bordo de la estación. Pete tiene el honor de ser la primera persona en ducharse en el espacio...

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Al dejar la NASA, Pete Conrad se dedicó entre otras cosas a ser el vicepresidente de marketing de McDonnell Douglas, que tuvo que lidiar con la crisis de relaciones públicas que significaron los accidentes del DC-10 debido al diseño defectuoso de las puertas de carga... gracias al buen hacer de Pete, el DC-10 se convirtió a pesar de eso en uno de los aviones más vendidos de la aviación comercial...

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El 8 de julio de 1999, Pete Conrad tuvo un accidente en su motocicleta, perdiendo el control y saliiéndose del camino en una curva mientras viajaba a Monterey California. Originalmente él mismo creyó que había salido ileso, pero fallecería horas más adelante de hemorragias internas en un hospital de Ojai California.

En el Centro Espacial Johnson de la NASA, existe una enorme área con una serie de árboles. Cada uno de esos árboles se planta en honor a un astronauta de la NASA que ha fallecido. Durante el mes de diciembre, estos árboles se adornan con luces navideñas de color blanco, a excepción del árbol correspondiente a Pete Conrad. El árbol de Pete sobresale al llevar coloridas luces rojas, ésto debido al lema personal que lo caracterizó en vida: “Si no puedes ser bueno, se colorido” (“If you can’t be good, be colorful.”)

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Tristemente al día de hoy ninguno de los 3 tripulantes del Apollo 12 sobrevive, en este año que nos deja partió de este mundo por última vez Alan Bean y Dick Gordon falleció a finales de 2017.

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Recomiendo ampliamente el episidio de “From the Earth to the Moon” de la HBO “That’s all there is”, dedicado al Apollo 12 y que retrata fielmente el carácter festivo y jovial de Charles Conrad Jr, Pete Conrad para todos...

Yo creo que “First Man” debería tener una secuela: “Third Man”, la historia de Pete Conrad, mínimo sería una historia mucho más divertida de ver.

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