Durante la Segunda Guerra Mundial se produjeron una serie de acciones fuera de lo común que definieron a muchos de los héroes de dicha contienda. Desde pilotos nazis caballerosamente escoltando a bombarderos enemigos heridos de muerte, pilotos derribados que saltaron en paracaídas y que aún en dichas circunstancias derribaron a sus atacantes, tripulantes de bombarderos que salieron a reparar sus máquinas a más de 10 mil metros de altitud y cosas así.

Durante el conflicto armados más sangriento del siglo XX, los pilotos de caza usualmente solían marcar los aviones que tripulaban con alguna señal por cada uno de los derribos que realizaban. Al ser un conflicto que enfrentó a varias naciones, un sistema bastante común era marcar una bandera de la nacionalidad de cada aparato derribado en la nariz del avión, sin embargo si observas detenidamente la fotografía de arriba notarás algo bastante peculiar, cosa que a mi me sucedió al observar dicha imagen y que me llevó a investigar más sobre el piloto de dicho corcel (el avión en cuestión era un P-51 Mustang).

Si eres bastante observador te darás cuenta que el “Bad Angel” lleva unas marcas que indican que el As que lo volaba tenía en su haber 10 derribos: 7 escarapelas nazis correspondientes a la misma cantidad de derribos confirmados de aeronaves alemanas, 1 de la Regia Aeronautica Italiana, 1 del Sol Naciente, indicativo de que el piloto en cuestión había peleado en el frente del Pacífico y derribado una aeronave del Imperio de Japón (algo relativamente poco común) y luego la insignia que me hizo arquear una ceja cuando la vi: una bandera norteamericana que indica el derribo de una aeronave de dicha nacionalidad. Algo que no sería tan fuera de lo común si vieramos dicha marca en un Bf-109 alemán o un Zero japonés pero definitivamente algo que parece fuera de lugar en un avión norteamericano, de un piloto norteamericano.

El as en cuestión respondía al nombre de Louis Edward Curdes.

Oriundo de Fort Wayne, Indiana, Curdes se alistó en el Ejército meses después de los ataques japoneses a Pearl Harbor que marcaron la entrada de los norteamericanos a la guerra, ganándose sus alas de piloto militar en diciembre de 1942. En el 43 es enviado a pelear contra los nazis en el frente del Mediterráneo, consiguiendo en menos de un mes convertirse en as de aviación al derribar 5aviones nazis a bordo de un P-38G. Posteriormente derribaría un MC 202 italiano para saldar su cuenta personal en Europa con otros dos Bf-109 alemanes sobre la provincia de Campania en Italia.

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A la izquierda, “nose art” del “Bad Angel” original, un P-38G en el que Louis Curdes obtuvo la mayoría de sus victorias. A la derecha, Louis E. Curdes frente a su avión poco tiempo antes de ser derribado en Italia

Su suerte pareció cambiar cuando el 23 de agosto fue derribado por un piloto alemán sobre Salerno, consiguiendo realizar un aterrizaje forzoso y teniendo la relativa fortuna de ser capturado por los italianos, no los alemanes, quienes lo enviaron a un campo de prisioneros casi al mismo tiempo que Italia capitulaba. Luego de dicha capitulación los alemanes invadieron a su antiguo aliado, ametrallando sin piedad a los italiandoshabían luchado codo a codo con ellos. Curdes consiguió escapar del campo de prisioneros antes de que llegaran los alemanes y caminó durante semanas hasta atravesar las líneas enemigas y llegar a territorio aliado en agosto de 1944. Se le condecoró con el Corazón Púrpura y otras 2 medallas y se le envió merecidamente a su casa en Forth Wayne. Ya había hecho bastante por la causa aliada... al menos eso creían sus superiores, no así Curdes, quien sintiendo que aún podía poner su extraordinario talento para derribar enemigos al servicio de su país, por lo que pidió expresamente una asignación de combate en el frente del Pacífico.

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En Agosto de 1944 se encontraba en las Filipinas ya volando un P-51 Mustang al que bautizó, como no podría ser de otra forma,“Bad Angel”, donde tuvo la asignación de bombardear bases japonesas y misiones de apoyo a las tropas de tierra. No sería hasta el 7 de febrero de 1945 que el “ángel malo” tendría una nueva oportunidad de arrancar de los cielos a un enemigo, esta vez un Ki-46 II japonés de reconocimiento. Con esta acción Louis Curdes tuvo el honor de haber derribado al menos un avión de cada una de las potencias de Eje: Alemania, Italia y Japón, lo que entre otras cosas le ganó un ascenso al grado de teniente.

Curdes a bordo del “Bad Angel” en Filipinas

Pero lo más insólito de la ya impresionante hoja de servicio del teniente Curdes estaba aún por ocurrir. El 10 de febrero de 1945 Curdes comandó una escuadrilla de 4 aeronaves cuya misión consistía en atacar una supuesta base japonesa en el sur de Taiwán. La inteligencia resultó errónea por lo que regresaron a Filipinas y al volar sobre la isla de Batán el escuadrón se separó en 2 para buscar blancos de oportunidad: Curdes y su “wingman” el teniente Scmidke volaron hacia el norte de la isla, mientras que sus otros 2 compañeros, los tenientes Scalley y La Croix se dirigieron al extremo sur, con la suerte de que éstos últimos encontraron un campo de aviación japonés del que no se tenía noticia, pidiendo refuerzo a sus compañeros que habían volado al norte. El avión del teniente LaCroix fue dañado durante el ataque, realizando un aterrizaje de emergencia en el océano. Curdes lo siguió y se dio cuenta de que había sobrevivido, por lo que se dispuso a volar en círculos para señalar su posición a un avión de rescate y para protegerlo en tanto el resto de los pilotos regresaba a la base.

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Durante el tiempo que Curdes estuvo orbitando sobre LaCroix se percató que un avión grande se disponía a aterrizar en el campo japonés que acababan de atacar, por lo que su instinto de cazador de aeronaves enemigas se activó y procedió a volar hacia él a investigarlo y quizas, anotarse su segunda bandera japonesa en la nariz del Bad Angel. Con desconcierto descubrió que no se trataba de ningún avión japonés sino de un Douglas C-47 con insignias norteamericanas, que se dirigía directo al campo lleno de japoneses sin aparentemente darse cuenta de su destino. Intentó contactarlos por radio sin éxito. Luego maniobró varias veces frente a él intentando que cambiara de rumbo pero la tripulación aparentemente no era consciente de que se dirigía directo a las fauces del enemigo. Entonces el teniente Curdes tomó la última decisión posible para salvar a sus compatriotas de los horrores de ser prisioneros de los japoneses: se puso detrás del C-47 y haciendo gala de la excelsa puntería que lo caracterizaba, disparó contra uno de los motores del Douglas hasta dejarlo inservible. Para su horror, el transporte no cambió ni un grado su rumbo y seguía empeñado en aterrizar a como diera lugar, por lo que no tuvo más opción que dispararle al otro motor y ya sin potencia, obligar al piloto del C-47 a realizar un acuatizaje de emergencia. El Douglas terminó en una sola pieza sobre el océano y la tripulación desplegó un bote salvavidas en el que salieron al océano. A lo lejos, La Croix, que había observado toda la escena, se acercó a su propio bote salvavidas para auxiliarlos e informarles que habían estado a nada de aterrizar en un campo de aviación enemigo.

Resulta que el avión había atravesado mal tiempo y su radio se había estropeado. Al ver que se quedaban sin combustible el piloto trató de aterrizar en el primer campo aéreo que vieron, teniendo la fortuna de cruzarse antes con Curdes quien hizo lo que mejor sabía hacer: derribar un avión, aunque esta vez fuese uno de bandera propia para salvarle el pellejo a todos los que estaban a bordo.

Para ese punto, estaba a punto de anochecer y el nivel de combustible obligó a Curdes a dejar a sus compañeros y regresar a la base. A la mañana siguiente guió y escoltó a un PBY de rescate que recogió a los tripulantes de los dos aviones sanos y salvos. Para sorpresa del teniente Curdes, una de las tripulantes del C-47 era una enfermera de nombre Svetlana Valeria Shostakovich Brownell (nacida en China, de padres rusos y nacionalidad estadounidense), dándose la casualidad de que la noche anterior al incidente había tenido una cita con la chica. Las Fuerzas Aéreas del Ejército, acorde a sus normas, acreditaron el derribo del C-47 como uno más de la cuenta personal de Louis Curdes, por lo que éste pudo colocar una bandera norteamericana en su avión indicando que había bajado del cielo a un avión de dicha nacionalidad, la suya propia.

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Al terminar la guerra, regresó a Estados Unidos en donde se unió a la Guardia Nacional Aérea de Indiana, en donde permaneció hasta 1948. El 2 de abril de 1946 se casó con “Valerie”, la enfermera a la que había derribado un año antes, con quien tuvo un feliz matrimonio hasta el día de su muerte, el 5 de febrero de 1995.

El P-51 “Bad Angel” actualmente es un residente permanente del Pima Air Museum en Pima, Arizona en Estados Unidos.

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El Mayor Louis Edward Curdes, tres años antes de su retiro de la US Air Force