Registrando los parámetros de un viaje muy extraño

Volar a como dé lugar...

Quizás Tom Cruise se inspiró en esta historia para hacer esto

Esta es una historia con un fuerte componente personal, ya que la primera vez que la escuché fue cuando me la contó mi padre, estimo yo que a finales de los años 80's, cuando yo ya comenzaba a manifestar un fuerte componente de trastorno aeroespacial y obviamente me pareció tan poco creíble que pensé que se había inventado todo. Sin embargo, cuando corroboré gracias a un libro en la biblioteca de mi universidad llamado “Grandes Vuelos en la Aviación Mexicana”, del historiador Manuel Ruiz Romero, que los hechos si habían sucedido tal y como me los contó mi padre casi me voy de espaldas (y casi me cuesta una multa en la biblioteca por gritar jaja). Además, sucedió en mi país, México, en la región de donde mi familia es originaria, y por si fuera poco, sucedió en un lugar diferente a la capital, por lo tanto es una historia muy poco conocida tanto por acá como en el resto del mundo. Bien dicen que “si algo no pasó en la capital, entonces no pasó”, como amargamente pudieron comprobar las víctimas del sismo del pasado 7 de septiembre de los estados del sureste, rápidamente eclipsados por la atención por el posterior que acaeció en la Ciudad de México... pero esa es otra historia.

Si te parece bien, acompáñame a leer la historia de un personaje cuyo sueño fue volar, y lo consiguió, de una forma bastante sui géneris. Advertencia: no intentes esto en casa :).

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Panorámica de la ciudad de Torreón, Coahuila, corazón de la Comarca Lagunera, con una de sus famosas tolvaneras primaverales debido a estar en medio del desierto (vía)

La “Comarca Lagunera” es una región ubicada en la zona desértica conocida como el “Bolsón de Mapimí”, que es una de las zonas más áridas de nuestro país y en ella confluyen dos estados: Durango y Coahuila. La población más importante de dicha zona es Torreón, una de las ciudades más jóvenes pero de mayor pujanza y de crecimiento más rápido en la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. Druante la primera mitad del siglo XX su principal actividad fue la agricultura, primordialmente de algodón, el producto emblema de esta región pero también otros cultivos, de ahí que se diga que en donde sus habitantes hacen florecer el desierto.

Estamos en 1950, Cliserio Reyes Guerrero es el hijo de 17 años de un agricultor lagunero, no muy diferente a como lo fue mi padre también en dicha región, cuya vivienda y parcelas quedan muy cerca del recientemente inaugurado aeropuerto internacional Francisco Sarabia (grábate ese nombre, algún día te platicaré de él también) de la Ciudad de Torreón, Coahuila. Torreón apenas 30 años de existencia como ciudad pero ya para ese entonces comenzaba a despuntar como una metrópoli de importancia con industria minera y actividad comercial que ameritaba conexión regular por aire con otras ciudades, principalmente con la capital de la República. Cliserio, cuando no pasaba sus días en plena faena agrícola en el ejido Florencia de donde era originario, se dedicaba a contemplar esos ruidosos e imponentes aeroplanos que surcaban los azules y claros cielos de la región y que bajaban relativamente cerca de el. Soñaba, como muchos de nosotros lo hacemos, con un día volar en uno de esos pájaros plateados y contemplar desde el cielo su casa, los sembradíos y tocar con sus propias manos las nubes. Dado que el aeropuerto no está cercado, puede acercarse a una distancia que hoy sería impensable a contemplar los aviones mientras despegaban de la pista del aeropuerto y ahí es donde una idea se anida en su cabeza: subirse a uno de esos aviones. Comprar un pasaje era en ese entonces (y todavía) algo prohibitivamente caro para alguien de su condición social, así que esa posibilidad quedaba descartada desde el inicio.

Es entonces cuando idea su plan: acercarse cuando nadie lo estuviera viendo y subirse a un avión. Pasó días examinando las operaciones en tierra de los aparatos y llegó a la conclusión de que subir a la cabina era prácticamente imposible. Pero su tenacidad y su inocencia lo llevaron a ejecutar su plan de otra forma.

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DC-3 de LAMSA en el aeropuerto de Torreón

Líneas Aéreas Mexicanas S.A., mejor conocida como LAMSA, fue una aerolínea que operó entre otros modelos con los míticos Douglas DC-3 y fue la primera aerolínea con operaciones regulares a Torreón, uniéndola con la Ciudad de México. Es el 9 de Octubre de 1950, el día elegido por Cliserio para cumplir su sueño. Como equipo, portaba una camisa de manga larga, unos lentes y una gorra con orejeras (como la de “El Chavo del 8"). Cerca de las 10 de la noche, nuestro intrépido protagonista se enfuila al aeropuerto y consigue pasar desapercibido escondiéndose tras unos arbustos mientas el DC-3 matrícula XA-FUM se prepara para partir a la Ciudad de México cubriendo el vuelo 100 de LAMSA. Luego de finalizado el abordaje y cerradas las puertas, el avión carreteó hacia la pista, menos iluminada y vigilada que la plataforma y en algún momento Cliserio consiguió acercarse sin que nadie lo viera, subirse al estabilizador horizontal derecho de la cola del Douglas y tenderse encima de el mismo mientras se aferraba con sus manos al borde con todas sus fuerzas. A las 23:30 horas, el aparato comandado por el capitán Jorge Guzmán Lavat fue autorizado a despegar. El cap. Guzmán acelera los motores y el aparato comienza a cobrar velocidad y altura. Pronto el aparato alcanza los 300 km/hra. Es una noche despejada y abajo las luces de la ciudad de Torreón despiden al LAMSA mientras se enfila hacia su destino. Entre tanto, nuestro peculiar pasajero comienza a darse cuenta de que quizás fue un error su atrevimiento, el viento fuera de la aeronave era de velocidades huracanadas (para ese momento el aparato ya iba a 300 km/hra) que rápidamente le arrancó la gorra, las gafas e hizo su camisa jirones. Además hacía frío, mucho, mucho frío que lo golpeaba como su de un látigo se tratase. Tenía los dedos entumecidos pero sin embargo pudo más su instinto de conservación que para esos momentos lo centraba en un sólo pensamiento: ¡no te sueltes Cliserio!. Al llegar a 12 mil pies de altura, el capitán notó al dar un viraje que el avión se sentía “raro”, y notó una vibración anormal en los controles, lo que lo orilló a solicitar autorización para regresar al aeropuerto de Torreón por razones de seguridad. El descenso de la nave fue sin mayor novedad y al llegar a la plataforma y acercarse el personal de tierra a revisarla cuál sería su sorpresa al encontrar aún fuertemente aferrado del estabilizador a un joven semi inconsciente, visiblemente aturdido y vestido con retazos de lo que alguna vez fue una camisa.

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Cliserio posando para la prensa de la forma en la que realizó su primer vuelo, esta vez en otra aeronave de LAMSA, el XA-FUJ.

En el aeropuerto lo revisa un médico, de dan una bebida caliente y el galeno determina que no sufre de ninguna herida ni tampoco de algún trastorno mental... Entonces lo siguiente que procedió fue que llegó la policía y cargó con el pobre de Cliserio directo a la cárcel municipal, acusado de “intento de homicidio en tentativa imprudencial”.

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Edición del 11 de Octubre de 1950 de El Siglo de Torreón reseñando la hazaña de Cliserio Reyes

Al poco tiempo, la prensa local, comenzando por el diario “El Siglo de Torreón”, el más importante de la región, se hace eco de la noticia que poco después trascendería fronteras incluyéndose la nota inclusive en la revista Time en su número del 23 de Octubre de 1950 con el título de “Free Loader”.

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La aeronave de nuestra historia, el XA-FUM sobre los cielos de Mazatlán, Sinaloa (vía)

Dada la fama que alcanzó, varios personajes ilustres de Torreón donaron dinero para pagar la multa de Cliserio luego de que la aerolínea se desistiera de la acusación: su único delito fue retrasar el vuelo a México, dijeron... en realidad nunca encontraron nada verdaderamente grave de que acusarlo.

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Cliserio Reyes Guerrero, ya convertido en piloto aviador (vía: El Siglo de Torreón).

La suerte de nuestro protagonista fue muy grande, según el testimonio del capitán, durante el vuelo únicamente realizó virajes hacia la izquierda... de haber girado hacia la derecha nuestro jóven amigo habría caído al vacío, posiblemente en una región aislada y remota y nadie hubiese sabido nunca más de él. Pero su suerte no concluyó después de salir de la cárcel, ya que dada su fama y sus deseos de volar, consiguió una beca en una escuela de aviación de la Ciudad de México (existe la leyenda de que el mismísimo Pedro Infante, el actor más famoso de México en la época y además un ferviente aviador fue quien lo becó): Cliserio por fin volaría con todas las de la ley y a los mandos de un aeroplano. Al concluir sus estudios, se asoció con algunos otros pilotos de la región y fundó una pequeña empresa de fumigaciones aéreas. En 1958, una sequía asoló la Comarca Lagunera y la industria del algodón recibió un duro golpe, por lo que al igual que muchos otros lugareños, Cliserio Reyes buscó nuevos horizontes, mudándose él y su familia al sureño estado de Chiapas, estableciéndose en la ciudad de Tapachula en donde su empresa de aerofumigaciones floreció con éxito. El capitán Cliserio Reyes Guerrero falleció en Chiapas, su segunda tierra en 1999, en una fecha que no he logrado averiguar, habiendo logrado cumplir con creces su sueño: volar a como diera lugar...

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Fuentes:

Grandes Vuelos en la Aviación Mexicana. Ruiz Romero, Manuel. Grupo Editorial Aviación. 1986

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Museo Nacional de la Aviación y el Espacio, la Ciencia y la Tecnología A.C.

Periódico El Siglo de Torreón

Blog del Dr Samuel Banda

Mi padre, que me contó esta historia de su tierra cuando yo era pequeño... :)

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